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EL PRINCHARELIPÉN DEL GAO CALÓ Y DE LA CHIPÍ CALÍ

Este artículo es una colaboración externa a cargo de Diego Fernández Jiménez, Doctor cum laude en Ciencias Sociales y Jurídicas, escritor y exdirector del Instituto de Cultura Gitana (fundación pública del Ministerio de Cultura) y de Diego Luis Fernández, graduado en Estudios de Asia Oriental, Máster en Traducción Editorial y responsable de la biblioteca del Museo Sefardí de Toledo. El artículo cuenta con traducción al castellano más abajo.

Gitanos del Sacromonte. José María Rodríguez Acosta.

En 2025 se princharela sov sela berjes de la avillipén del gao caló a Pañalí /Españate. Las políticas que se han querao opre amaró gao han naquelao por ververós chirós maskar aratenós mullaripenes hasta el tokenismo achivesunó que nos muquela sar gao.  Achivé la chorripen/discriminañí sinela chachipén sosque no se ha querao el princharelipén político calé en una buchí que ha princharelao averós gaos espanicanés. El but baro drom en akava berje 2025  terela que sinar el princharelipén . Corcorró andiar astisaríamos  chalar a la barabaripén.

Akavas políticas de achillar al gao   han terelao una dikipén en el caló, la chipi  de calés pañalis, lalorrís, francicanés  tay/y latinoamericanés. En Espaniate se ha princharelao las chipís catalanicanés, gallegocanés, tai euskericanés, andiar sar los dialectos valencianicanés tai mallorquinicanés. Nasti terela bere  esprincharelar el caló, una chipí que sina la jañí but barí del ochí de un millón de calés espanicanés tay/y ha contribuirisarao al espanicanés. Nasti se molela el caló en ververós politicanós hasta  bichachipenar que el caló sinele una chipi (nanai un dialecto) ,corcorró una jojaní forma de naquerar maskar calés y averós manús chorrés.  Chachipén, los calés no penchavelamos que haya sinao una evoluciñí bari de los politicanós en los chirós palutnós, michabelándose al esprincharelipén político. 

Sigó trebul ujuarelar el bajín clasicanó de que la ververipen maskar las chipís/dialectos/vakaripen jojanés terela but que dicar  sar/con la política  que con un estandarñi aceptisarao por sarós. Chingarar opre si el caló sinela  o no una chipí no terela bere y por  kadó meklemos akava vakeripén. Si camelamos molelar al gao caló, molelemos la chipí calí , sin chorripenarla, junelando/jabezando que su chivipén ha sinao un querao de zoralipén (paschobajanó) por los curripenes diñaos por coines corcorró camelaban el samullaripén del gao caló, y por akava las puchipenes  opre el princharipén y la estandarñí sinelan jabezoy tai lacharoy. El caló duqueló las lirís que prohibisararon naquerarlo con curripenes , chivinando a paslingüisticarnós de los seliberjes XIX y XX que inventisararon una chipí de jojana que buchuvelaron de “la afición” naquerando por caló una buchí que no terelaba chi de caló,  corcorró por jaté. Amarí chipí se chachipenó en el flamenco (familienqo , de las familias) sata/como filosofía musicalñí que diquelaba una jañí de molalipenes calés, chachipenándose en las suetis anduquis la lacherarñí de los alaos sinaba un diñipen  , sinando un mantra de amarí  ochí. El caló sastaró el dar/jindama como los bajadelipenes lachadelan la luchipén, como los beres dican en la rachí, como el viló se junela y terela alaos. Mistó, los mararnós lingüisticarnós han querao tasabelar amari chipí tai no han astisarao.

Baile gitano en una terraza de Granada. Ignacio Zuloaga Zabaleta.

El caló se michovela buter a los calés espanicanés sosque terela un zoraló kotor de alaos del Rromanés (chipí de estandarñí del gao rromaní marskartemutnó) tai un zoraló kotor de sintaxis de la chipí espanicaní. Sinamos calés espanicanés tai amarí chipí lo mequela dutoy. Dosta beelar un bajín en caló sosque junelemos lo que penelamos. Ha sinao un drom de evoluciñí histórica maskar la chipí que naqueraban amarós puretas kana abillaron a Pañalí y una barvalipén lingüística por la chivipén en los foros con los gaché/pañalós/payos que naqueraban espanicanés. Por akava penelamos que el caló sinela  un kotor de mangarí política ketanó al princharelipén del gao caló espanicanó.  Acaba princharelipén del caló en amaró them no sinela mamuy el princharelipén del rromanés markartemutnó  que sinó estandirisardó en el congreso de Varsovia de 1991 por la maskartemutnó rromani Jekhipé.

Palutnó, camelamos naquerar que sinela trebul  que acaba princharelipén del caló como una chipí but de las chipís espanicanís, musay  ginar con la vastenipén de la universidad como un kotor trebutnó en el drom. Musay mochabarse cátedras en ververís universidades  que sicabelen el princharipén y el princharelipén del caló. Terelamos que plastarar el drom ketanós con yektanipén tai asanelipén sosque ha lliguerao el chiró del gao caló.

Sastipén tay mestepén a sarós


EL RECONOCIMIENTO DEL PUEBLO GITANO CALÓ Y DE LA LENGUA CALÍ

Corro de gitanos. Juan de Echevarría.

 En este año 2025 se cumple el 600 aniversario de la llegada del Pueblo gitano a España. Las políticas que se han practicado con respecto a nuestro pueblo han pasado por diferentes momentos desde los sangrientos genocidios históricos hasta el tokenismo actual que nos silencia como Pueblo. A día de hoy, la discriminación es evidente  al no haberse efectuado el reconocimiento político calé en un sistema en el que se han reconocido las demás minorías culturales españolas. Por ello, el objetivo principal en este año 2025 debe ser este reconocimiento sin el que es imposible avanzar en una situación de igualdad.

Estas políticas de silencio igualmente han tenido un reflejo en el Caló, idioma de los gitanos españoles que igualmente compartimos con nuestros hermanos portugueses, del sur de Francia y de toda América Latina. En España, se ha reconocido la oficialidad del idioma catalán, gallego y euskera, así como de los dialectos valenciano y mallorquín. No tiene sentido pues que no se haya reconocido el caló, un idioma que es una de las bases fundamentales de la identidad de al menos un millón de gitanos españoles y que igualmente ha influido en el propio idioma español. La minusvaloración del Caló llega hasta el límite, al no aceptarse en muchos sectores políticos que estemos en presencia de un idioma (ni siquiera de un dialecto) sino solo de jerga utilizada por gitanos y otros sectores al margen de la sociedad. Si somos sinceros los gitanos no pensamos que haya habido una evolución importante de los políticos en los últimos siglos con respecto a nuestro idioma corriendo paralela esta falta de evolución con el déficit de reconocimiento político. 

Por de pronto, debemos partir del pensamiento clásico de que la diferencia entre idiomas/dialectos/jergas idiomáticas tiene más que ver con el poder político de quienes crean las diferencias que con la realidad de unos parámetros generalmente aceptados.  Entrar a discutir si el caló es o no un idioma es tan absurdo y tan discriminatorio como hacerlo con otros y por tanto dejemos este debate. Si queremos respetar al Pueblo Caló respetemos su idioma sin minusvalorarlo, entendiendo que su supervivencia ha sido un acto de valentía (casi de magia) en mitad de las agresiones recibidas por quienes solo han querido el exterminio del Pueblo Gitano y por lo tanto los déficits de conocimiento o de estandarización son claramente comprensibles y solucionables. El Caló sufrió las legislaciones prohibitivas con penas dolorosas, sobrevivió a los pseudolingüistas de los siglos XIX y XX que crearon un lenguaje artificial llamado “ de la afición” que hicieron pasar por caló aunque poco tenía que ver con él y sí con motivos económicos. Nuestro idioma  se afianzó en el flamenco (familienqo, de las familias) como filosofía musical que reflejaba el sistema de valores de los gitanos, y se reivindicó en núcleos familiares donde la utilización de cada palabra era un regalo que transmitíamos a los nuestros como si fuese un mantra reivindicativo de nuestra identidad.  El caló superó el miedo como los sonidos superan las alturas, como los sentidos superan la oscuridad, como los latidos rompen los silencios. Es verdad, por tanto, que los verdugos lingüísticos han intentado exterminar nuestro idioma pero no lo han conseguido.

La Paloma. Isidre Nonell.

El Caló es lo que más parece a los gitanos españoles porque tiene un fuerte componente de vocabulario del Romanés (idioma estandarizado de los gitanos del mundo) y un fuerte componente de sintaxis de español. Somos españoles y gitanos y nuestro idioma lo deja claro . Basta leer un pensamiento en caló para entender a lo que nos referimos.  Ha habido un proceso de decantado histórico entre el idioma que hablaban nuestros antepasados cuando llegaron a España y un enriquecimiento lingüístico a través del contacto con otros ciudadanos hispanoparlantes . Por ello, incluimos el caló como elemento fundamental de reivindicación política en el reconocimiento del Pueblo Gitano español. Esta reivindicación no es contradictoria sino complementaria con la petición en el marco de organismos internacionales  del reconocimiento del Rromanes como signo de identidad de todos los gitanos del mundo y que se estandarizó en el 1991 en el Congreso de Varsovia por la comisión de lingüística de la Unión Romaní internacional.

Un último apunte para dejar constancia de la necesidad de que este proceso de reconocimiento del caló como uno más de los idiomas españoles que enriquecen nuestro país,  tiene que contar con el impulso de las universidades como un sector imprescindible sin el que sería imposible avanzar. Deben crearse cátedras de Caló en diferentes universidades para facilitar su conocimiento y su reconocimiento desde el  punto de vista académico.  Tenemos que avanzar en este camino con unidad e ilusión porque ha llegado el tiempo de los gitanos.

Salud y Libertad a todos/as