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Estudios sobre una velada periférica y nuevas formas de hacer investigación en Brasil

Janaina Tavares es investigadora invitada en el centro MIRCo durante el curso 2025-2026. Es investigadora en el Doctorado en Discurso y Literacidad (Letramento) en la Universidade Federal de Rio de Janeiro (Brasil).

El 26 de noviembre, tuve el gran honor y la oportunidad de encuentrar la antropóloga brasileña Adriana Facina, conocida por sus investigaciones sobre los barrios periféricos, el samba, el funk y los trabajadores de la cultura. Facina formó parte de mi trayectoria académica, ya que fue mi profesora en el máster y miembro de mi banca también en el máster. Trabajos como los suyos me inspiraron a comprender las acciones culturales, como la que aquí se aborda, como prácticas de supervivencia, pero también de esperanza.

En esa ocasión, conversé con sus alumnos y alumnas de posgrado en el Institut dês Hautes Études de l’Amérique Latine, en la Universidad de la Sorbona, en París, en su curso «La périphérie, c’est de la périphérie n’importe où» y conocí la exposición Les Lucioles: Art, Culture te espoir dens lês péripheries urbaines de Rio et de Paris. El artículo leído en su curso, y sobre el que fui a comentar, se titula «Memórias de um sarau periférico: sobrevivência e esperança dos fazeres culturais e de pesquisa na Baixada Fluminense» (Memorias de un sarau periférico: supervivencia y esperanza de las actividades culturales y de investigación en la Baixada Fluminense). Texto escrito junto a mi querida orientadora Adriana Carvalho Lopes, investigadora en el área de Literacidad Contemporánea. Este trabajo trata de encuentros.

Encuentros entre la calle y la universidad, entre una profesora universitaria y una estudiante/activista, encuentros entre la práctica y la teoría, que es precisamente la propuesta y el movimiento que se ha llevado a cabo en los últimos años en las universidades públicas brasileñas, dentro de una agenda transperiférica, en la que dejamos de ser sujetos investigados y nos convertimos en sujetos investigadores, autores y autoras de nuestros propios textos. Entendiendo el terreno en el que nace esta escritura, pensé en titular esta pequeña presentación: «Estudios de una velada periférica y las nuevas formas de hacer investigación».

Partiendo de la idea de que nosotras, las investigadoras periféricas, hablamos desde un lugar específico, comencé presentándome desde dónde hablo y quién soy. En esta estancia aquí en Madrid, junto a la profesora Luisa Rojo, me he presentado a la gente señalando que mi nombre es afroindígena, un nombre que, al igual que el de la ciudad donde nací, Nova Iguaçu, lleva el agua en su significado y en su alma, y que para mí significa movimiento. Nova Iguaçu es un municipio de casi 900 000 habitantes, situado en la Baixada Fluminense, región metropolitana de Río de Janeiro, un territorio marcado por la falta de políticas públicas, los extremos climáticos y los altos índices de violencia. Pero también es un lugar de intensa efervescencia cultural, con zonas verdes, naturaleza y mucho potencial creativo.

Imagen: Janaina Tavares. Estación de tren de Nova Iguaçu (2021)

En esa ciudad, mi abuela, procedente de Bahía, en el noreste de Brasil, crió a sus seis hijos, y mi madre crió a sus tres hijas. Soy hija de costureros: mi madre, María, cosió toda su vida; mi padre, Paulo, fue cortador de ropa y trabajó en la industria textil hasta el final de sus días.

Crecí en un barrio periférico. Jugaba mucho en la calle, descalza, pero también me encantaba jugar a la escuela, a las muñecas, y pasaba muchos veranos en el nordeste de Brasil. Siempre digo que la poesía me salvó en varios momentos de mi vida. Fui militante estudiantil, la primera de mi familia en acceder a la educación superior pública, trabajé como productora cultural y participé en viajes y proyectos sociales en el sertón nordestino y en las favelas de Río.

Fotos: archivo personal. De arriba a abajo: María Cristina, mi madre; yo con el uniforme del colegio de primaria: y yo reunida con una familia sertraneja de Pernambuco, Noroeste Brasileiro.

Todas estas experiencias me han formado como investigadora y me han traído hasta aquí.

Nuestro artículo, resultado de nuestro trabajo en los barrios periféricos de Río de Janeiro, se divide en tres secciones. En la primera, hablamos un poco sobre lo que entendemos por juventud y supervivencia, y sobre la juventud como una construcción lingüística e históricamente situada. El enfoque de nuestro trabajo es entender cómo se entiende la juventud en el debate público, pero sin caer en el lugar común de resumir estos territorios como espacios de violencia y carencias; muy al contrario, dialogamos con la forma en que los jóvenes de estos lugares (re)crean su cotidianeidad en términos de arte y literacidad, a partir de la realidad que se les presenta.

En el libro Nó em Pingo D’água, organizado por Adriana Facina, Adriana Carvalho y Daniel Silva, estas formas de reinvención y resistencia de los jóvenes se denominan «literacidad de supervivencia».

La cultura y las habilidades de supervivencia que caracterizan la vida cotidiana de estos jóvenes subalternizados no se consideran prácticas rudimentarias, sino, por el contrario, prácticas poderosas que van más allá de la vida y la muerte, o incluso tácticas culturales y de literacidad que “reinventan la vida a partir de lo que niega la vida misma (Lopes et al., 2019, p. 42).

En la segunda sección, destacamos las reinvenciones de esta gran periferia llamada Baixada Fluminense. Para ello, y para explicar un poco más literacidad de supervivencia, destacamos el trabajo del intelectual periférico Tiaraju D’Andrea y de Erica Nascimento, ambos de São Paulo. El movimiento que buscamos demostrar aquí es esa transición y cambio en el que dejamos de ser objetos de estudio y pasamos a ser sujetos e investigadoras e investigadores. «La población periférica cuestionó el papel de objeto de estudio al que había sido relegada, pasando a producir conocimiento» (D’Andrea, 2020, p. 31).

Y, en la última sección, presentamos el Sarau «V» como una de esas manifestaciones de reinvención del territorio periférico. Realizado por jóvenes periféricos y liderado por mí cuando aún era joven. El «V» fue el primer movimiento artístico callejero liderado por una mujer en esta región. En esta sección, contamos un poco sobre cómo se desarrollaba en la plaza pública, llamada Praça dos Direitos Humanos, y luego su llegada a las escuelas estatales. Comienza en la plaza con el lema «En la calle se respira poesía», con el objetivo de promover un trabajo de base con debates políticos y minimizar la violencia, y llega a la escuela con la idea de convertirlas en centros culturales.

2013: El año que no terminó

Volvemos al año 2013, cuando tuvieron lugar las llamadas «Jornadas de Junio», que llevaron a multitudes a las calles de Brasil. Estas protestas se habrían visto catalizadas por el aumento de la tarifa de los autobuses y se habrían extendido por todo el país en forma de contestación a las instituciones políticas, una especie de «revuelta sin líderes», que luego fue aglutinando y añadiendo otras reivindicaciones a las manifestaciones.

Y, en ese mismo período, yo seguía el Sarau APAfunk, organizado por un grupo de funkeiros y militantes negros y de favelas, también acompañado por Adriana Facina y Adriana Lopes. Nuestros caminos se cruzaron allí, en la Cinelândia, en el centro de Río, y, a partir de la amistad con el líder del Sarau APAfunk, comprendí que sería interesante iniciar un movimiento político y artístico en mi ciudad.

En ese mismo período, comencé el curso de Letras en la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro, en el primer campus federal de Baixada Fluminense, y empecé a ver los cambios en los perfiles de los universitarios, comprendiendo cada vez más que yo partía de un lugar diferente, y que ese lugar se llamaba periferia.

Sarau “V” (de Viral): Movimiento de Juventud 

Foto: archivo personal. Edición del Sarau «V», «Brincadeira é coisa séria», en el barrio Valverde, debatiendo la importancia del espacio público para niños y jóvenes de la periferia. Exhibición de filmes, Nova Iguaçu (2015)

El Sarau «V» fue una acción poética y política que comenzó en la plaza pública y luego llegó a tres escuelas estatales de Nova Iguaçu. Realizamos 25 ediciones en la plaza y desarrollamos ocho meses de talleres y saraus en las escuelas. En estos espacios, el lema era «Si lo imaginamos, lo vemos», basado en la idea de «soñar sueños posibles», una esperanza que, como recuerda Paulo Freire, no significa esperar, sino luchar por mejores condiciones de vida.

La esperanza siempre estaría animada por el inconformismo y por la negativa a aceptar el sufrimiento como condición perenne y universal de la existencia humana. La tendencia al sueño diurno es aún más fuerte entre quienes sufren privaciones, ya que el deseo de ver cómo mejoran las cosas no se adormece (Facina, 2022, p. 16).

En estos contextos, una identidad periférica de la Baixada Fluminense apareció con el término «baixadense», creado por un escritor de la región durante la dictadura militar, lo que nos llevó a sistematizar un modus operandi para hacer cultura en la Baixada Fluminense:

  1. Afecto y pertenencia territorial;
  2. Prácticas solidarias y colaborativas;
  3.  Una lucha simbólica por otras narrativas;
  4.  El cuerpo femenino como fuerza creativa y disruptiva;
  5.  Inspiración y articulación de otras prácticas locales.
Foto: archivo personal. Edición del Sarau «V» sobre el derecho a la ciudad. Nova Iguaçu, 2014.
Foto: archivo personal. Fiesta Literaria del Sarau «V» en las escuelas. Escuela Estatal Arruda Negreiros, Nova Iguaçu, 2017.

En sus dos años en la plaza, el Sarau «V» fortaleció la producción y el consumo de cultura en el propio territorio y conectó a personas de diferentes lugares. También inspiró a otros colectivos de la Baixada Fluminense, creando un movimiento transperiférico de ocupación cultural de los espacios públicos, y estos flujos terminaron recontextualizando ese espacio (Blommaert, 2015). Entendemos estas acciones como performances narrativas multisemióticas que proyectaron un nuevo cronotopo para la plaza (Bakhtin, 1981). El cronotopo, aquí, es la forma en que las personas construyen significados de espacio-tiempo, algo producido en las prácticas sociales.

Los cronotopos creados por los jóvenes locales pusieron en tela de juicio los discursos que estigmatizan la Baixada Fluminense. El territorio deja de ser visto como un lugar de carencias y violencia y pasa a ser vivido como un espacio de abundancia, identidad, cultura y literacidad.

Foto: Getúlio Ribeiro. La Plaça dos Direitos Humanos fue ocupada y revitalizada por otros colectivos culturales.

Así, al lanzarme a una autoetnografía, es decir, una investigación de un nosotros periférico, comprometida con esa intersección entre el yo y el colectivo, pienso que:

La universidad en la que creo y que ayudo a construir es aquella en la que no solo hablamos, sino que también se nos escucha; aquella que investiga con las personas, y no sobre ellas, con quienes construye las ciudades, escribe la vida y se inscribe en ella. Con los condenados, los remanentes y quienes viven en las entrañas (subsolo) de la Tierra. De ahí es de donde vengo.

BIBLIOGRAFÍA

BAKHTIN, M. M. The dialogic imagination. Austin: Univ. Tex. Press, 1981. 480 p. 

BLOMMAERT, J. Chronotopes, scales, and complexity in the study of language in society. Annual Review of Anthropology, Stanford, v. 44, p. 105-116, 2015.

D’ANDREA, T. P. Contribuições para a definição dos conceitos periferia e sujeitas e sujeitos periféricos. Novos Estudos – CEBRAP, São Paulo, v. 39, n. 1, p. 19-36, 2020.

FACINA, A. Sujeitos de sorte: narrativas de esperança em produções artísticas no Brasil recente. Rev. antropol., São Paulo, v. 65, n. 2, e195924, 2022. 34 p.

 FREIRE, P. Pedagogia da esperança: um reencontro com a pedagogia do oprimido. Rio de Janeiro: Paz e Terra, 1992. 127 p.

LOPES, A. C.; FACINA, A.; SILVA, D. N. Nó em pingo d’água: sobrevivência, cultura e linguagem. Rio de Janeiro: Mórula; Florianópolis: Insular, 2019. 333 p.

NASCIMENTO, E. É tudo nosso! A produção periférica na periferia paulistana. 2011. 213 f. Tese (Doutorado em Antropologia Social) – Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas da Universidade de São Paulo, São Paulo, 2011.