Pedro Fernández Riquelme publica en el blog de MIRCo la primera de las dos entregas de su artículo La variedad murciana y el humor: ¿modelo de ininteligibilidad? Riquelme es docente e investigador en la Universidad de Murcia.
Introducción
En el presente trabajo abordamos, partiendo de cómo se manifiesta la glotofobia en el ámbito humorístico, el modo de caracterizar la variedad diatópica murciana y su estigmatización.
Nuestras principales fuentes son los medios de comunicación (mass media) y la ficción audiovisual, quienes ejercen un papel glotopolítico al construir la imagen pública de las variedades lingüísticas. En este trabajo muestro una pequeña parte del amplio corpus que he confeccionado para llevar a cabo diferentes trabajos porque el espacio es limitado[1].
Aunque nuestro objeto de estudio no se centra en la discusión terminológica, creemos oportuno designar al murciano como variedad. Como intentaremos demostrar en nuestro texto, el murciano no se percibe simplemente como una variedad regional, sino como una forma minorizada, usada para construir personajes ignorantes, rústicos o marginales (“hablante inferior”, según Bourdieu, 1985), como una forma lingüística con bajo capital simbólico, es decir, con poca legitimidad social, y como un rasgo identitario usado como burla, especialmente en medios de comunicación, cine, televisión y redes. Esto encaja exactamente con el argumento de que dialecto no es una etiqueta neutral, sino una categoría que históricamente se usa para situar una forma de hablar “por debajo” del estándar.
En Dialectología española, Zamora Vicente describe vulgarismos en las hablas de transición, siendo espacios donde se acumulan “rasgos vulgares, simplificaciones y giros populares que no alcanzan a constituir sistema propio, pero que revelan la vitalidad de la lengua en sus márgenes” (Zamora Vicente, 1960, p. 45). Esta cita muestra cómo el autor entiende lo “vulgar” no como peyorativo, sino como rasgos espontáneos y no normativos que surgen en la oralidad cotidiana. En el caso del murciano, suelen ser usados en una situación informal por hablantes cultos como parte de su geolecto.

Tomaremos como eje temporal nuestra época contemporánea tras la dictadura franquista. El videoclip de “Murciana Marrana” (Kaka de Luxe, 1980) dentro de la película Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) representa el murciano como símbolo de lo vulgar y degradado, como reza su estribillo: “Te quiero porque eres sucia, guarra, puta y lisonjera, la más obscena de Murcia”. Esta asociación entre identidad y devaluación moral revela una política implícita de exclusión. Cuarenta y dos años después, en la serie española Autodefensa (2022), encontramos este diálogo:
-A mí me gustaría dar gracias por vivir en Barcelona o en Cataluña en general porque hay regiones de España, tía…
-Imagínate ser de Murcia, tía.
-Sí, justo te iba a decir eso.
Es decir, la vanguardia cinematográfica cómica española construye una imagen negativa de Murcia y de ser murciano, lo que inevitablemente se extiende a su forma de expresarse.
El humor regional suele apoyarse en diferencias lingüísticas: acentos distintos al estándar, giros y palabras particulares. En el caso de la variedad murciana, hablada en la Región de Murcia (sureste de España), hay una tradición de humor que aprovecha (y potencia) esas peculiaridades del habla. Sin embargo, esta relación no está exenta de críticas: una de ellas es que algunos rasgos de la variedad lo vuelven difícil de entender (ininteligible) para quienes no están familiarizados, ya sean de otras regiones españolas o incluso dentro de la misma Murcia. En este artículo se examinan las bases lingüísticas del murciano, ejemplos de humor que lo usan, y si es justificable la acusación de ininteligibilidad.
Una minusvaloración de la propia variedad procede del endogrupo debido a la asociación errónea del “panocho” con el geolecto real. El panocho es un artificio literario cómico creado a fines del siglo XIX por unos ciudadanos acomodados para satirizar el habla de la huerta murciana (Abad, 2000). En este sentido, exageran el acento, inventan palabras, recuperan arcaísmos, etc. Algunas asociaciones lo han potenciado hasta el punto de querer equipararlo con una supuesta lengua murciana, como seña de identidad (asociación L’ajuntaera)[2]. En este sentido, el Gobierno de la región de Murcia lo ha declarado BIC (Bien de interés cultural) en 2025 donde para las
“(…) medidas de salvaguardia del bando panocho, se propone, por ejemplo, crear e impulsar campañas de comunicación y publicidad para la promoción del conocimiento y difusión del bando panocho; fomentar investigaciones y buenas prácticas, así como la documentación de la manifestación y su registro”.
El informe técnico contenido en el decreto expresa afirmaciones que refuerzan los estereotipos lingüísticos que podrían contribuir a jerarquizar la murciana entre las variedades hispánicas desprestigiadas, aspectos sobre los que recientemente reflexiona el trabajo de Jiménez Cano (2024).

Pierre Bourdieu (1985) analiza cómo las prácticas lingüísticas están atravesadas por relaciones de poder. La valorización del castellano estándar responde a lo que Bourdieu llama el “mercado lingüístico”, donde las formas legítimas de hablar se traducen en capital simbólico. Al tiempo se produce la construcción del “hablante inferior”, pues se asocia al murciano con ignorancia, vulgaridad, marginalidad o comicidad automática. Esto genera un imaginario colectivo en el que se deslegitima cualquier forma de hablar que no se ajuste al estándar (Blommaert, 2010)
Para juzgar si es razonable acusar de “ininteligibilidad” al murciano en ciertos contextos humorísticos, primero hay que ver cuáles son los rasgos que lo alejan del español estándar o de lo que muchos oyentes tienen como referencia para después reflexionar sobre esa acusación de incomprensión.
- Fonética y fonologia
Según Monroy Casas y Hernández-Campoy, en su artículo “Murcian Spanish”(2015), el murciano posee rasgos fonéticos que lo diferencian bastante de la pronunciación castellana estándar. Algunos ejemplos serían los siguientes:
- Pérdida de consonantes en posición final de palabra, salvo nasales (n): muchas consonantes “prohibidas” al final de palabra desde el punto de vista del sistema fonológico murciano se suprimen.
- Asimilaciones regresivas de consonantes en coda con la consonante siguiente: esto puede producir geminaciones (sonidos dobles muy marcados) que no son familiares para hablantes de otros dialectos. Ejemplo: «Es que» -> «Ekke». La s final de «es» se vuelve k porque la siguiente palabra empieza por k. Resultado murciano: suena como una k larga.
- Sustitución de /l/ por /ɾ/, y viceversa, variaciones que pueden producir confusión fonética para quien no está habituado. Ejemplo: “espalda” por “esparda”
- Variante entonativa: el murciano tiene una entonación más “plana” o de rango tonal limitado (narrow pitch range), lo que puede hacer que ciertas intencionalidades (irónicas, enfáticas, exclamativas) resulten menos evidentes sin contexto para oyentes no murcianos.
- Apertura vocálica. Ejemplo: “Los tomates” por “/loh tomateh/[lɔtːɔˈmatɛ] debido a la apertura, aspiración débil y geminación por asimilación.
2. Léxico y modismos
Como ocurre con cualquier variedad, hay vocabulario específico, expresiones locales (vocabulario rural, jergas, diminutivos particulares) que no son conocidas fuera de la Región. En muchos monólogos o parodias sobre el murciano se emplean palabras propias que requieren contextualización o conocimiento local para ser captadas. No siempre hay glosa o explicación, lo cual puede aumentar la barrera de comprensión.
Dentro de la propia Región de Murcia, las diferencias de habla según zona (por ejemplo, Murcia capital versus zonas del Altiplano, frontera con Albacete o la costa) también son significativas porque la fonética, el acento, el ritmo cambian. Un oyente foráneo no solo tiene que adaptarse al murciano en general, sino al modelo específico del hablante. Esto añade complejidad.
Ahora veamos cómo se aprovechan esos rasgos en el humor, y cómo algunas producciones hacen alusión al murciano como algo “difícil de entender” o que genera risa justamente por su carácter lingüístico exótico.
a. Monólogos y comedia en vivo
En el espectáculo titulado “Ocho Apellidos Murcianos” (no confundir con la película de “Ocho Apellidos Vascos”), cómicos murcianos como Kalderas, Javi Chou, Marco y Jaime Caravaca explotan el sello lingüístico murciano: acento, palabras locales, giros del habla. El público foráneo puede reírse o quedarse sin entender en parte.

Juanjo Albiñana (manchego) expresa en su show en vivo[3] estos enunciados que llegan a ser ofensivos, aunque destacan la peculiaridad de la variedad murciana, reforzando su percepción como desviación risible:
- (…) Y eso te lo dice un murciano.
- Le meten fantasía…. se creen que hablan en élfico.
- Se te pega “esa mierda”: beehh, behhh (por “bar”), aunque la enfatización del cómico la asemeja al sonido de una cabra.
En entrevistas a cómicos murcianos recogidas por medios como Verne de El País, algunos admiten que “cuando un reportero viene a Murcia… parece que se acerca a una persona y, si le entiende, no le entrevista”. Esa frase indica que se estereotipa que lo murciano es, hasta cierto punto, “inhabitual”, “raro” lingüísticamente para quienes vienen de fuera[4].
Por ejemplo, el presentador murciano Xuso Jones estaba jugando a ‘Lo sabe, no lo sabe’ por el paseo marítimo de Gandía, se acercó a un viandante para saber si hablaba español y le dijo que sí, pero le ha dejado perplejo con un “tú hablas murciano, tengo problemas cuando hablas muy rápido el murciano”[5]. A este hombre le responde Xuxo: “Yo voy a intentar vocalizar muy bien”.
BIBLIOGRAFÍA
Abad, M. (2000). “Las hablas murcianas en la obra de Muñoz Garrigós”. Revista de investigación lingüística, número 2, pp: 9-30. Universidad de Murcia.
Blanchet, P. (2016). Discriminations: combattre la glottophobie. Paris: Éd. Textuel, coll. Petite Encyclopédie critique.
Bourdieu, P (1985). ¿Qué significa hablar?. Madrid: Akal
Blommaert, J. (2010). The sociolinguistics of globalization. Cambridge: Cambridge University Press.
Garcia Soriano, J. (1932). Vocabulario del dialecto murciano. Madrid: C. Bermejo, impresor
Jiménez Cano, J. M. (2024). “Debate social sobre cuestiones lingüísticas en la Región de Murcia” en Molina Martos, I. et al (eds).Caminos y palabras. Estudios de variación lingüística dedicados a Pilar García Mouton. Valencia: Tirant Lo Blanch.
Méndez Santos, M. (2025). No me gusta cómo hablas (o más bien no me gustas tú). Crítica de la discriminación lingüística. Madrid: Pie de Página.
Monroy, R.; Hernández-Campoy, J. M. (2015). “Murcian Spanish”. Journal of the International Phonetic Association, 45(2), 229–240.
Zamora Vicente, A. (1960). Dialectología española. Madrid: Gredos,
[5]https://www.mediasetinfinity.es/programas-tv/lo-sabe-no-lo-sabe/2025/top-videos/xuso-jones-paralizado-comentario-vecino-gandia-tengo-problemas-hablas-murciano-40_015880885/player/
[4]https://verne.elpais.com/verne/2018/06/08/articulo/1528473584_621600.html?utm_source=chatgpt.com
[3] https://www.youtube.com/watch?v=F_F6Vwj6-tI
[2] https://www.llenguamaere.com/ques_lajuntaera.html
[1] En este sentido, he participado con diferentes comunicaciones en congresos internacionales con Laura Camargo (UIB) y con Esther Vivancos (UM) sobre la glotofobia y el murciano.