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Reseña del nuevo libro de Beatriz Gallardo Paúls: «Dejemos de hablar (solo) del clima. El discurso sobre el cambio climático y la transición ecológica» (2026, Ediciones Complutense)

Una de las conclusiones del nuevo libro de Beatriz Gallardo Paúls, Dejemos de hablar (solo) del clima¸ es la escasa presencia del Tercer Sector en la cobertura periodística sobre el cambio climático; también subraya que los activistas climáticos suelen presentarse con una visión negativa. Por el contrario, los protagonistas de la acción humana relacionada con el cambio climático son los políticos. El libro, subtitulado El discurso periodístico sobre el cambio climático y la transición ecológica, analiza el modo en que El País y El Mundo dan cobertura a ambos temas, y atiende específicamente al encuadre discursivo de las noticias publicadas en 2007, 2019 y 2023, tres años que se seleccionas con criterios de densidad informativa, a partir de un corpus inicial de 474.202 piezas periodísticas publicadas en medios nacionales, entre 1994 y 2024, sobre el cambio climático y la transición ecológica. 

La primera evidencia que llama la atención en el corpus final es que la transición ecológica (cuyo sujeto sería la ciudadanía o la sociedad) tiene mucha menos presencia periodística que el cambio climático (cuyo sujeto es el planeta y, con él, la fauna o la naturaleza en general); y esta idea sirve de base a la principal propuesta del libro: «propondremos dejar de hablar (solo) del cambio climático para convertir la transición ecológica en el punto focal de la comunicación, de tal manera que las y los ciudadanos puedan identificarse como protagonistas de ese discurso y, por tanto, de esa transición» (p. 21). El segundo rasgo relevante se refiere a la diferente atención que ambos medios dedican al tema, pues El País aporta un 70,2% de la muestra global (N= 995), y El Mundo el 29,8% (N= 423). Esta diferencia coincide con la señalada en estudios previos. 

El libro se inicia con una revisión de la bibliografía referida a la CCC, Comunicación sobre el Cambio Climático, y a los principales enfoques asumidos en ella; también se expone la cronología de acciones mundiales lideradas por Naciones Unidas desde la creación del Panel Intergubernamental (IPCC) en 1988. El enfoque predominante en los datos es el del periodismo ambiental, es decir, un periodismo especializado de base científica cuyo protagonista es el planeta. La revisión bibliográfica permite comprobar la importancia del tema y el predominio del modelo psicologista en el análisis de la eficacia persuasiva de la CCC. 

La segunda parte del libro está formada por el análisis de los datos, a partir del modelo de análisis que la autora ha desarrollado en los últimos años y que revisa los distintos niveles del encuadre. El nivel enunciativo del análisis se centra en el léxico, la sintaxis y la ilocutividad. En el ámbito léxico, se comprueba que el campo semántico de la «transición ecológica | verde | energética» no aparece hasta el corpus de 2019 (si bien los datos señalan que estos términos emergen en la prensa a partir de 2011 y 2012), confirmando el anclaje del tema en la esfera de la ciencia y el planeta. El análisis de la actancialidad (“estrategia predicativa”) se ciñe al análisis de los titulares del corpus. Hay dos conclusiones importantes en este ámbito: la primera, que «el predominio de los representantes políticos es absoluto en los dos medios y en los tres años» (p. 197); la segunda, el diferente tratamiento del protagonismo juvenil, que en El País resulta positivo, pero en El Mundo apenas aparece y, además, adopta un enfoque negativo especialmente a propósito de Greta Thunberg. Por último, el análisis de la intencionalidad de los textos confirma lo propio de los textos de prensa, es decir, el predominio de una ilocutividad representativa; el análisis de la dimensión expresiva revela la importancia de ciertos textos de encuadre negativo, próximos al colapsismo

El segundo nivel del encuadre corresponde al nivel textual e incluye el paratexto (no analizado), la organización temática/informativa, y las estructuras textuales, es decir, los géneros periodísticos. Emergen diversos topoi que combinan empaquetados textuales narrativos y argumentativos: el impacto catastrófico del cambio climático para el planeta, la resistencia política a ser coherente con el consenso científico, los intentos de culpar a la ciudadanía por sus acciones presuntamente irresponsables… Una diferencia evidente entre los dos periódicos es que El Mundo recurre más a las entrevistas, lo que le permite alejarse del discurso, mientras El País dedica al problema bastantes editoriales así como la ubicación en portada. 

El análisis termina con las estrategias interactivas del encuadre. El estudio de la intertextualidad de los textos permite concluir que El Mundo da protagonismo a la voz científica sobre la voz política, mientras El País mantiene la mayor importancia de las voces políticas. 

En segundo lugar, la estrategia de alineamiento, referida al modo en que los textos periodísticos se suman a la conversación pública como voz autorizada, lleva a la autora a señalar una clara diferencia entre los dos periódicos: «ambos diarios toman parte en la construcción de un discurso que hemos llamado contranegacionista, que sin embargo en El Mundo asume un abierto carácter de concesión ciceroniana, porque el paralelismo político ya mencionado lo lleva a intentar equilibrios entre el consenso científico y las posiciones defendidas por políticos de derecha y (en 2019 y 2023) derecha radical» (p. 199).

La última estrategia analizada es la estrategia de afiliación; la autora comienza señalando la diferencia entre la politización del cambio climático y el hecho de que su tratamiento es, sin ninguna duda, un tema político, con diferente presencia en las agendas progresista y conservadora. El análisis se centra en qué tipo de destinatario, entre seis perfiles, crean los textos de los dos periódicos: el receptor motivado (alarmado o interesado), el receptor indiferente (cauteloso o desconectado) y el receptor negacionista (escéptico o despreciativo). A partir de diversos rasgos, el análisis concluye que ambos periódicos publican reportajes de periodismo especializado que apuntan a destinatarios motivados; la diferencia está en el hecho de que, sobre todo mediante textos de opinión, El Mundo sí ofrece piezas periodísticas que incluyen desinformación, bulos o alarmismo, que pueden resultar interesantes (periodismo de confirmación) para los destinatarios indiferentes o negacionistas.

La idea esencial que surge a partir del análisis es la de bucle informativo; el predominio del enfoque cientifista es interpretado por Gallardo-Paúls como un acto de habla indirecto, una transgresión de  la máxima de pertinencia: «Los medios de comunicación hablan de las ballenas, del permafrost ártico o de los arrecifes de coral porque de este modo eluden hablar del elefante en la habitación, que no es otro que la falta de acción política coherente con la preocupante amenaza que la ciencia viene describiendo desde hace, como mínimo, cuatro décadas» (p. 201).